Por: Jesús Mauricio Pahuara Arango.
Al escuchar al Gerente General de Real Plaza, Misael Shimizu, me quedan las siguientes reflexiones:
1) Falta de liderazgo en la crisis: Sus respuestas fueron imprecisas y sin la seguridad que la situación exige. Se evidenció un discurso preparado, pero sin contundencia ni empatía real hacia las víctimas y sus familias.
2) Ausencia de un Plan de Gestión de Crisis: La reacción tardía y desordenada demuestra que no había una estrategia clara para manejar emergencias de esta magnitud. En situaciones críticas, la rapidez y transparencia son fundamentales, y aquí han fallado en ambos aspectos.
3) Atención a los afectados: Los heridos deberían estar recibiendo atención en las clínicas del grupo Intercorp, y ya deberíamos conocer el mecanismo y la fecha para la indemnización de las familias de los fallecidos y de quienes quedarán con secuelas permanentes. La incertidumbre solo agrava el impacto de la tragedia.
4) Impacto en trabajadores y negocios: El cierre del centro comercial por varios meses afecta directamente a las empresas que operan dentro de él. ¿Qué medidas tomará Real Plaza para apoyar a los trabajadores y negocios afectados por esta situación?
5) Garantía de investigaciones transparentes: Es necesario asegurar que las investigaciones se realicen de manera oportuna y sin interferencias. La ciudadanía necesita respuestas claras y un compromiso real con la justicia.
6) Deficiente manejo comunicacional: La comunicación ha sido deplorable. Más de 48 horas después, no hay un mensaje claro ni una acción concreta que refleje compromiso con la crisis. En un momento como este, el grupo Intercorp debió poner a disposición todos sus recursos para atender la emergencia con celeridad y responsabilidad.

