El equipo de El Salto ha entrevistado en exclusiva al presidente Pedro Castillo en Barbadillo, el penal de máxima seguridad donde se encuentra recluido también Alberto Fujimori, condenado por crímenes de lesa humanidad por la Corte Interamericana de los Derechos Humanos.
¿TEME POR SU VIDA EN ESTE MOMENTO?
Sí, temo por mi vida en este momento. En Perú no hay ningún tipo de seguridad ni jurídica, política ni civil. Debo decir que no temo por mi vida desde ahora, temo por mi vida desde la segunda vuelta de la campaña para ser presidente. Hubo persecución política desde que estaba en campaña, la derecha se ensañó conmigo y mi familia, sobre todo con mis hijos menores y mi esposa. Nos difamaron, nos terruquearon [acusación de terrorismo a militantes de izquierdas], no nos dejaban desarrollarnos de manera personal ni tampoco en mi Gobierno. El acoso fue constante, diario y perturbador. Estas acciones incitaban al odio y racismo.
He recibido amenazas de muerte de números desconocidos. Mis hijos y esposa también. Por eso es que procuré, en todo momento, que mis hijos tengan seguridad, ya que son lo más preciado que tengo. Seguridad para mi hija pequeña, para mi hijo joven, para mi hija mayor y para mi esposa.
Hubo varias veces en las que he sufrido maltratos de personas de derecha que me increpaban ser un “terrorista”. Me han querido herir, yo diría que hasta asesinar. Por ejemplo, en Tacna sufrí una situación en la que varias personas de extrema derecha me golpearon con pernos y fierros [piezas de metal], fui herido pero no denuncié. Ese es uno de los recuerdos más vivos que tengo de la campaña de la segunda vuelta.
¿QUÉ OCURRIÓ EL 7 DE DICIEMBRE? ¿SE TRATÓ DE UN INTENTO DE SUBVERTIR LA INSTITUCIONALIDAD PERUANA? SI NO FUE ASÍ, ¿QUÉ PRETENDIÓ HACER COMO PRESIDENTE DE PERÚ ESE DÍA?
Es complicado y complejo de explicar. No se puede explicar solamente de manera política. Jamás intenté subvertir la institucionalidad peruana. Yo quería acercarme al pueblo. Fue un día de hacer eco para los “nadies”. Tomé la bandera de la Asamblea Popular Constituyente y di mi discurso recordando y siendo fiel a los pueblos que votaron por mí, que confiaron en mí.
Fue una reivindicación de mi parte. Quise hacer entender a la clase política que el poder popular es la máxima expresión de las sociedades. No quise obedecer a los grupos de poder económicos sociales. Quise poner al pueblo por encima de todo.
Se dijo mucho: yo no me estaba escapando como lo ha dicho la prensa, iba a dejar a mi familia a la embajada de México, todo fue muy rápido. Fue mi decisión. De nadie más. Estaba nervioso, pero lo hice. Después del mensaje a la Nación, Aníbal Torres [presidente del Consejo de Ministros del Perú] estaba muy confundido, tenía un rostro desencajado, porque no comprendió por qué hice lo que hice. También todos los ministros que se encontraban ahí, que llegaron cuando ya estaba leyendo el mensaje.
Después del mensaje, lo primero que pensé es en mi familia. Yo fui a dejarlos a la embajada de México, en ningún momento quería fugarme. Yo iba a regresar. Quería poner a salvo a mi familia. Tomamos el carro “Cofre” de Palacio y estábamos en el camino cuando la misma policía nos detiene. Una situación sumamente ilegal porque yo seguía siendo el presidente. Mi hija pequeña empezó a llorar ya que ella estaba sentada en mis piernas, yo la abrazaba y la calmaba para que no llorase.
La policía llegó con metralletas y paró el carro. Eran muchos policías y hay pruebas que han salido en medios de comunicación. Fue muy traumático y violento para mis hijos. Es cuando yo pedí a los oficiales que no amedrentasen a mi familia, que iba a bajar y que no era necesaria la violencia. Así fue, salí del carro, Aníbal Torres también y valientemente asumió mi defensa. Yo me sentía muy confundido, ya no pensaba como presidente, yo solo pensaba como padre de familia. Aníbal Torres en todo momento mostró firmeza y me supo guiar. Le agradezco mucho por eso. Luego recuerdo momentos en partes, se me subió el azúcar. Yo tengo un problema en el oído, uso un aparato para poder escuchar, no escuchaba las indicaciones que me decían, hubo un momento en el que solo escuchaba silencio. Fue muy confuso, no me sentía en mí mismo. Solo pensaba en mi familia.
Cabe señalar que la fiscal en ningún momento estuvo en mi detención y no hubo un proceso legal como peruano con derechos y menos como presidente porque seguía siendo presidente y sigo siendo presidente. Toda esta actitud violenta fue responsabilidad de [Harvey] Colchado. Me llevaron a Diroes [División Nacional de Operaciones Especiales] al siguiente día y ahí es cuando llega la Fiscal.
¿QUÉ OPINA DE QUIENES CONSIDEREN QUE LO SUYO FUE UN “AUTOGOLPE”’?
Que es un discurso que ha creado la derecha. Desconocen la realidad de las cosas, son tan ignorantes que se crean sus propias historias y ellos mismos repiten y repiten sin realizar un correcto trabajo de periodismo de investigación. La prensa tradicional en Perú es una vergüenza. Han intentado destruir a mi familia, están destruyendo a muchas otras personas opositoras a este Gobierno de facto. Los responsables de la prensa me parecen los verdaderos ignorantes y son ellos quienes dicen que ha sido un autogolpe, no el pueblo.
¿ES USTED VÍCTIMA DE UN COMPLOT? ¿QUIÉNES HAN ORGANIZADO ESE COMPLOT?
Sí, soy víctima de un complot. Lo ha organizado principalmente la derecha peruana que sirve a intereses de la derecha internacional, los grupos neoliberales e imperialistas. Tienen y han usado toda su maquinaria de poder económico y político. Entre esto, se encuentra la prensa peruana que responde también a estos intereses.
Las personas de a pie que entramos en política para cambiar las cosas hemos chocado contra sus intereses desde el primer momento. Esto es un hecho. Soy el primer presidente rural, maestro y campesino. No me querían en el Gobierno nunca y fui elegido por el pueblo en elección popular, mi elección fue democrática. Nunca me lo perdonaron.
¿QUIÉN ES, A LA LUZ DE LOS ACONTECIMIENTOS, DINA BOLUARTE? ¿CÓMO FUE SU RELACIÓN CON ELLA ANTES DEL 7 DE DICIEMBRE?
A Dina Boluarte la conocí porque el Perú Libre la propone como vicepresidenta. La conocí de manera virtual. Ella no hizo campaña en la primera vuelta, la conozco presencialmente recién en la segunda vuelta. Todos me decían que no tenía personas que la apoyaban, pero que ella era impositiva y [Vladimir] Cerrón la eligió. Yo no sabía la clase de persona que era, en el transcurso es cuando me di cuenta la maldad de esta mujer.
Ellos me garantizaron que era demócrata, pero era pura apariencia. Después, se le notaron realmente los intereses. Era y es calculadora, ambiciosa. No tenía bases como lo vuelvo a repetir, nadie la conocía, ni en su región la querían porque después me enteré que era una mujer sumamente racista y clasista. Ella se colgó de la lucha. Yo la hice conocida, porque yo sí llegaba a las bases del pueblo. Se aferró a ser ministra del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, nunca quiso soltarlo. Tuvimos muchas peleas por eso. Lloraba para no ser removida del cargo, decía que tenía familia y nos manipulaba con eso. Siempre logró que no la removiéramos.
COMO EXPRESIDENTE DEL PERÚ… ¿QUÉ SALIDA VE A ESTA SITUACIÓN ACTUAL DE ESTALLIDO SOCIAL EN SU PAÍS?
Considero que sigo siendo presidente del Perú, como peruano no reconozco a este Gobierno genocida como representante del Perú. Hablo no solo como presidente, hablo como peruano, este gobierno dictador no nos representa.
¿CREE QUE VOLVERÁ A SER PRESIDENTE DE PERÚ ALGÚN DÍA?
Me sigo considerando presidente legítimo elegido por voluntad de los peruanos.
Fuente: El Salto

