Seis mociones de censura y una de vacancia sellaron esta semana los primeros 100 días del gobierno de transición de José Jerí. Las gestiones para lograr la salida de Palacio de Gobierno del congresista de Somos Perú encargado de la presidencia de la república, sin embargo, han ingresado a un compás de espera debido al receso legislativo que concluirá el 28 de febrero y las dificultades para reunir las 78 firmas necesarias para tramitar un Pleno extraordinario.
Recién entonces se reactivarán en el Congreso los pedidos de remoción, siempre y cuando no aparezcan en el ínterin nuevos videos que comprometan todavía más la integridad del mandatario y logren sacar de su cómoda condición de espectadoras a Fuerza Popular, Alianza para el Progreso, Podemos y Somos Perú, que han optado, por lo menos hasta ahora, por blindar al jefe de Estado.
Pero si eso no ocurre, el mandatario tendrá —hasta el 1 de marzo— 34 días para que se “enfríe” el escándalo e intentar —aunque creemos que infructuosamente— recomponer la resquebrajada confianza ciudadana que, en un 78%, no solo considera sospechosa su reunión con el empresario chino Zhihua Yang —encapuchado, en horas de la noche y fuera de la agenda oficial y de Palacio—, sino que cree que esta revela “indicios de corrupción”, según la última encuesta de Ipsos para Perú21.
Segundo Montalvo, congresista por Perú Libre y promotor de la única moción de vacancia presentada contra Jerí con el aval de 26 legisladores —el mínimo requerido por reglamento—, espera que grupos como Fuerza Popular, APP o Podemos se adhieran a su pedido. Lo cierto es que dichas agrupaciones, sumadas a Somos Perú, partido en el que milita el presidente, representan casi a la mitad del Congreso. Todas ellas suman 58 parlamentarios. Si restamos esa cifra del total de 130, solo quedan 70 —sin contar al fallecido Carlos Anderson y a Guillermo Bermejo, preso por una sentencia de 15 años por afiliación terrorista— para eventualmente respaldar las mociones.
La censura requiere 66 votos para su aprobación en el Pleno; la vacancia, 87. En el primer caso podría lograrse una votación a favor ajustada; en el caso de la vacancia, esa posibilidad está prácticamente descartada, por ahora.
La pregunta que sigue flotando en el aire es ¿cuál de estos dos mecanismos constitucionales se le puede aplicar a Jerí?
¿CENSURA O VACANCIA?
La Asociación Peruana de Derecho Constitucional —que reúne a más de 180 constitucionalistas de reconocido prestigio— emitió un comunicado señalando que Jerí “sigue siendo congresista debido a que, según el artículo 95 de la Constitución, dicho cargo es irrenunciable; sin embargo, al haber juramentado como presidente del Perú, su cargo está en suspenso o no habilitado”, por lo que —agrega— “de existir un comportamiento que comprometa gravemente la figura presidencial, debe optarse por la vacancia presidencial y al término de su mandato por la acusación constitucional por infracción a la Constitución”.
El expresidente del Tribunal Constitucional Ernesto Blume hizo suya esta postura. En diálogo con Perú21 precisó que un presidente del Congreso queda suspendido de ese cargo al asumir funciones de presidente de la República y, por lo tanto, queda excluido de que se le aplique una medida que tenga que ver con su cargo de titular del Legislativo. “No podemos sancionarlo en esa dimensión”, apuntó.
En esa línea, subrayó que lo que correspondería en el caso de Jerí sería una moción de vacancia y no de censura, pero —puntualizó— “siempre y cuando se acredite que existe una causal, se siga el procedimiento parlamentario, se le dé derecho de defensa, se debata y se apruebe por 87 votos” en el Pleno”. “A mí me parece sumamente difícil”, comentó.
En cuanto a la posibilidad de una renuncia, el jurista manifestó que “siempre está abierta y Jerí la puede ejercitar en cualquier momento, pero ya es un acto que depende de él”.
“Lamentablemente, ya el clima electoral y el momento político han sido enturbiados por los propios actos del presidente, que no ha medido lo que hacía; (…) quien ejerce la presidencia tiene que actuar con mucho rigor y responsabilidad, y no exponerse, por una ligereza o un descuido, a que se arme un escándalo nacional y se ponga en duda su imparcialidad, transparencia y neutralidad”, acotó.
Para el constitucionalista, “hay que esperar que el presidente aclare lo suficiente el tema”, aunque reconoció que “el ambiente está enrarecido”. En ese clima de desconfianza, ¿se puede ir a un proceso electoral? “De poder irse, puede irse; pero, si me pregunta si debe irse, le diría que no es recomendable.
Este momento exige un gobierno imparcial, transparente y neutral, concentrado en las elecciones y en garantizar la seguridad y la estabilidad económica. Lamentablemente, por la propia acción del presidente se ha provocado esta situación que no se condice con la prudencia que debe tener un presidente en cada uno de sus actos”, concluyó.
Fuente: Perú21

