Las exportaciones mineras del Perú arrancaron el 2026 con un crecimiento contundente, al alcanzar los US$ 7,216 millones en enero, lo que representa un incremento de 58% frente al mismo mes del año anterior, según la difusión anticipada de los Cuadros Estadísticos Mineros – Avance Mensual del Boletín Estadístico Minero (BEM) del Ministerio de Energía y Minas (enero 2026).
Este resultado confirma el peso determinante del sector en el comercio exterior y evidencia el impacto de un contexto internacional favorable para los metales.
El desempeño estuvo liderado por el cobre, principal producto minero del país, cuyas exportaciones sumaron US$ 3,397 millones, registrando un crecimiento de 50.5% en comparación con enero del 2025.
Este metal, fundamental para la transición energética global por su uso en tecnologías limpias, continúa siendo el eje de la canasta exportadora peruana y uno de los principales generadores de divisas.
ORO CRECE POR PRECIOS
No obstante, el mayor dinamismo lo registró el oro. Las exportaciones del metal precioso alcanzaron los US$ 2,687 millones, con un notable incremento de 72.3%. Este resultado responde tanto al incremento de su cotización internacional como a su condición de activo refugio en un escenario global marcado por la volatilidad económica y tensiones geopolíticas. En términos de participación, el cobre explicó el 47.1% de las exportaciones mineras en enero, mientras que el oro representó el 37.2%.
En conjunto, ambos minerales concentraron más del 80% del total exportado por el sector, reflejando su rol estratégico y la alta dependencia de estos recursos dentro de la estructura productiva nacional.
El impulso de estos metales permitió que la minería represente el 73% de las exportaciones totales del Perú en el primer mes del año, consolidándose como el principal motor de la economía y sostén de la balanza comercial. Este desempeño también genera un efecto multiplicador en regiones productoras, a través de empleo, canon y actividad económica asociada.
Sin embargo, especialistas advierten que este crecimiento, fuertemente ligado a factores externos como los precios internacionales, plantea retos importantes. Entre ellos, la necesidad de diversificar la matriz exportadora, promover nuevas inversiones en exploración y garantizar condiciones de estabilidad para el desarrollo de proyectos mineros.
PERÚ PIERDE OPORTUNIDAD
Tal como comentó Jimena Sologuren, subgerente de Responsabilidad Social y Comunicaciones de Compañía Minera Poderosa, el Perú enfrenta el riesgo de desaprovechar la actual ventana de oportunidad que ofrece la transición energética global si no se toman decisiones urgentes para destrabar proyectos mineros.
En una columna publicada en El Comercio, señaló que desde el 2018 solo tres proyectos greenfield han iniciado producción, evidenciando las dificultades estructurales que enfrenta la industria, pese al favorable contexto de precios internacionales de los minerales. Uno de los principales problemas es el tiempo que demanda desarrollar un proyecto.
Según el Instituto Peruano de Economía (IPE), entre la exploración y el inicio de producción pueden transcurrir hasta 40 años, el doble de lo que tomaba en la década de 1990.
Sologuren advirtió además que la cartera minera permanece prácticamente estancada. “Cambian los plazos, pero no los proyectos”, sostuvo, alertando que para el 2026 no se prevé el inicio de nuevas operaciones. En ese contexto, el inicio de 2026 marca un escenario favorable para el sector, pero también una oportunidad clave para fortalecer su sostenibilidad en el largo plazo y maximizar su contribución al desarrollo económico del país.
Fuente: Todo Minería

