La quinta fecha del debate presidencial 2026, organizado por el Jurado Nacional de Elecciones, estuvo marcada por duros enfrentamientos, acusaciones personales y escaso desarrollo de propuestas, en una jornada que elevó la tensión política a pocos días del proceso electoral.
En el primer bloque, protagonizado por Keiko Fujimori (Fuerza Popular), Mesías Guevara (Partido Morado) y Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), el debate sobre empleo y desarrollo quedó relegado ante un intercambio constante de ataques. Los candidatos cuestionaron trayectorias, vínculos políticos y situaciones judiciales, generando un clima de confrontación directa.
El momento más álgido se produjo cuando Guevara calificó a Fujimori como “Nini”, desatando una respuesta inmediata de la lideresa fujimorista, quien lo acusó de provocar sin propuestas. A ello se sumaron acusaciones de un supuesto “pacto mafioso” en el Congreso, así como referencias religiosas y políticas que elevaron el tono del debate.
Pese a la confrontación, los candidatos lograron esbozar algunas propuestas. Guevara planteó eliminar exoneraciones tributarias para recuperar recursos y fomentar las mypes; Sánchez defendió la economía popular y el reconocimiento de sectores como mineros artesanales y comerciantes; mientras que Fujimori propuso simplificar trámites, fortalecer el Banco Central de Reserva del Perú y promover infraestructura productiva.
En un segundo bloque, centrado en educación, innovación y tecnología, el enfrentamiento tuvo como protagonistas a Marisol Pérez Tello (Primero la Gente), Rafael López Aliaga (Renovación Popular) y nuevamente Keiko Fujimori. Pérez Tello inició las críticas responsabilizando a sus contendores por la inestabilidad política, lo que generó una rápida respuesta de López Aliaga, quien la vinculó con el caso Odebrecht scandal.
La tensión escaló con acusaciones cruzadas sobre corrupción, financiamiento político e investigaciones fiscales, mientras que Fujimori optó por una postura defensiva frente a los cuestionamientos.
Uno de los momentos más llamativos fue el intento de tregua planteado por Fujimori hacia López Aliaga, sugiriendo evitar confrontaciones para no favorecer a sectores de izquierda y afirmando que ambos podrían disputar una eventual segunda vuelta. Sin embargo, el líder de Renovación Popular rechazó la propuesta y continuó con las críticas, recordándole su rol durante el periodo en que tuvo mayoría en el Congreso.
En los minutos finales, los candidatos volvieron a priorizar los ataques antes que las propuestas, cerrando una jornada que evidenció la alta polarización del escenario político.
A pesar del tono confrontacional, se presentaron algunas iniciativas en educación y tecnología: Pérez Tello propuso elevar el presupuesto educativo al 6% del PBI; López Aliaga planteó invertir en internet satelital y parques tecnológicos; y Fujimori ofreció mejoras en infraestructura educativa y enseñanza del inglés.
La quinta jornada del debate deja como saldo un escenario político crispado, donde las propuestas compiten con los ataques en una campaña cada vez más polarizada.

