Durante la jornada inaugural de la Cumbre Internacional de Lucha contra la Corrupción, el contralor general César Aguilar manifestó que el Perú está pasando por una coyuntura particularmente sensible, que está marcada por un proceso electoral y por situaciones que han generado legítimas demandas de mayor transparencia en la actuación de actores públicos, por lo que la labor del control gubernamental debe ser objetiva, ajena a sesgos políticos y centrado exclusivamente en la protección del interés público.
Por ello, subrayó que, en tiempos de mayor tensión política, la fortaleza de una democracia no se mide por la ausencia de cuestionamientos, sino por la solidez de sus instituciones de control y es así que la Contraloría General actúa como garante de esa estabilidad institucional, asegurando que la administración de los recursos públicos se mantenga dentro de los márgenes de la ley, la eficiencia y la transparencia.
En materia de lucha contra la corrupción, Aguilar indicó que, en términos económicos, la corrupción genera una asignación ineficiente de los recursos públicos, distorsiona la competencia, eleva los costos institucionales y deteriora la productividad del gasto estatal.
En ese sentido, señaló que la lucha anticorrupción no puede limitarse a la sanción posterior del ilícito, sino que debe estructurarse como una política pública de gestión anticipada de riesgos, orientada a proteger el valor público antes de que el daño se materialice. Es por ese motivo que la Contraloría General de la República del Perú ha adoptado, como eje estratégico de su gestión, un enfoque preventivo sustentado.

