El presidente electo de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, ha marcado un giro radical en la política exterior del país, anunciando su intención de romper los vínculos con el ALBA y con países que «no tienen la democracia como principio», en clara referencia a Venezuela, Cuba y Nicaragua.
La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) reaccionó de inmediato, comunicando la suspensión del Gobierno entrante de Bolivia –que asumirá en noviembre– por su «conducta proimperialista y colonialista».
Paz, ganador de la segunda vuelta presidencial, había adelantado en una entrevista que su Administración buscará establecer relaciones internacionales con naciones que sí «tengan la democracia como principio», aunque respeta las relaciones diplomáticas históricas.
Este quiebre ideológico se consolida con la ratificación de Paz de su voluntad de «retomar las relaciones con Estados Unidos», restableciendo los lazos diplomáticos que se vieron deteriorados tras la expulsión del embajador estadounidense en 2008.
Bolivia, que ingresó al ALBA en 2006 de la mano de Evo Morales, ha quedado suspendida del bloque por su nuevo liderazgo «ultraderechista», según el comunicado de la Alianza. El ALBA, sin embargo, aseguró que esta medida no afectará los vínculos con el pueblo boliviano.
Asimismo, hace unos días, el presidente electo de Bolivia adelanto que no invitará a los mandatarios de Nicaragua, Cuba y Venezuela a la asunción de mando, programado para el 8 de noviembre. Paz aseguró que las relaciones diplomáticas con los tres países serán respetadas dentro de los acuerdos previos, pero que no invitará a Nicolas Maduro, Miguel Díaz-Canel y Daniel Ortega porque no son democráticos y afirmó que no quisiera que su país fuera ninguno de esos tres.
Fuente: Perú21

