Un reciente pronunciamiento de la Asociación de Universidades Nacionales del Perú junto a la Junta Nacional de Rectores ha reavivado el debate sobre la validez de las encuestas electorales en el país, cuestionando que estudios basados en aproximadamente 1,200 entrevistas pretendan representar a más de 27 millones de electores.
El comunicado advierte que estos resultados no deberían difundirse como un reflejo fiel de la voluntad nacional, señalando la complejidad social, cultural y territorial del Perú. En ese contexto, plantea incluso la necesidad de ampliar significativamente el tamaño de las muestras.
Sin embargo, desde una perspectiva técnica, especialistas en estadística precisan que el cuestionamiento al tamaño de muestra puede resultar impreciso. A nivel internacional, encuestas con alrededor de 1,200 casos son consideradas válidas siempre que estén correctamente diseñadas, pudiendo alcanzar márgenes de error cercanos al ±2.8%.
Más que el número de encuestados, el verdadero desafío radica en la calidad del diseño metodológico. Factores como la representatividad territorial, la inclusión de zonas rurales, el tipo de muestreo y la transparencia en la ficha técnica son determinantes para garantizar resultados confiables.
En esa línea, expertos advierten que incrementar el número de entrevistas —como se sugiere en el pronunciamiento— no necesariamente corrige problemas estructurales como sesgos de cobertura o falta de diversidad en la muestra.
No obstante, el comunicado acierta al exigir mayor rigor y responsabilidad en la difusión de encuestas, especialmente por parte de los medios de comunicación, cuyo rol es clave en la formación de la opinión pública.
En un escenario político marcado por la polarización, el debate no debería centrarse únicamente en cuántas personas son encuestadas, sino en cómo se construyen los estudios y qué tan fielmente reflejan la diversidad del país.
En conclusión, la discusión sobre las encuestas electorales en el Perú sigue abierta: más que una cuestión de tamaño, es un reto de calidad, transparencia y correcta interpretación.

