A pesar de que la inflación ha comenzado a ceder y se ha registrado una ligera mejora en el empleo urbano, el 30% de los hogares peruanos aún no logra cubrir el costo de la canasta básica familiar, según un estudio de Kantar Worldpanel Perú. Esta situación de precariedad afecta principalmente a familias fuera de Lima, en niveles socioeconómicos bajos, y con ingresos que no alcanzan ni para lo esencial.
Expertos advierten que el poder adquisitivo real sigue siendo inferior al nivel prepandemia y que el empleo de calidad sigue siendo escaso. Aunque se observa una leve reducción en el número de hogares en extrema presión financiera —del 37% en 2023 al 30% en 2025—, el impacto de la inflación acumulada, el estancamiento salarial y fenómenos como El Niño siguen agravando la situación. Un alto porcentaje de estas familias no prevé mejoras en sus finanzas durante los próximos 12 meses, reflejando un clima de incertidumbre que impide consolidar la recuperación económica.

