Por: Jaime Bautista Aquino
En el año 2025, Tacna tocó fondo. A pesar de haber recibido S/1,107.4 millones para actividades y proyectos y S/307.2 millones para obras, nuestra región cayó al puesto 21 entre los 25 gobiernos regionales del país. Una caída que no solo refleja cifras, sino sueños estancados, promesas incumplidas y una ciudadanía decepcionada.
¿Cómo una región con tantos recursos puede mostrar tan pocos resultados? La respuesta es dura pero clara: mala gestión, falta de liderazgo, ausencia de visión técnica y compromiso político real. No existe planificación. Hoy, el 72% del presupuesto se consume en gasto corriente: sueldos, consultorías, oficinas, mientras apenas el 28% se invierte en obras reales.
¿Dónde están los proyectos estratégicos?. El hospital, el Puerto Grau, la carretera Tacna Collpa La Paz, las represas en las tres cuencas, el desarrollo agro industrial sigue siendo una utopía, al igual el repontenciamiento de la Zona Franca los grandes proyectos productivos, la infraestructura que marque un antes y un después, simplemente no existe.
Tacna necesita más que un cambio de autoridades. Necesita una reingeniería completa: administrativa, funcional, operativa y humana. Necesitamos gente calificada, con vocación, ética y amor por su tierra, dispuesta a servir y no servirse del Estado.
No podemos seguir desperdiciando el futuro de nuestros jóvenes, de nuestros agricultores, emprendedores y estudiantes. Tacna debe dejar de ser una promesa rota y convertirse en ejemplo nacional de transformación.
El 2026 debe ser el año del quiebre. El año en que dejemos atrás el conformismo, la mediocridad y el despilfarro, y construyamos una nueva historia basada en planificación, eficiencia y resultados.
Tacna merece más. Y ese “más” comienza por cada uno de nosotros. Ahora.

